miércoles, 14 de diciembre de 2011

Buenos como el pan

El pan es uno de los alimentos básicos de la dieta española. Se trata sin duda del aporte de hidratos de carbono de uso y abuso diario por cada español independientemente de su origen, lengua o clase social( si aun se puede hablar de estas en nuestros días)

Ya sea en verano para migar en el gazpacho, en invierno para la sopa castellana, o simplemente para rebañar el aceite del pulpo a la gallega o un pil-pil. En todas partes, tiempos, épocas y casas está presente.

Esa mezcla simple de harina, agua, sal y levadura horneada no siente ni padece, no se queja al ser frita para unas migas o mojada en chocolate. Es la base de toda comida y con ello de los encuentros más entrañables con amigos o familia. En ocasiones es un quita penas al ser aplastado y hecho pelotillas si en alguna ocasión la conversación se tercia más profunda y angustiosa de lo esperado. Definitivamente el pan, a base de sencillez y paciencia, se hace absolutamente necesario para el sostenimiento de la comunidad.

Ser bueno como el pan significa también todo eso. Lo que no significa en ningún caso es ser imbécil e ignorante.

El abuso del pan, por ser tan silencioso este, puede llevar a una rebelión panera y a la aparición de una repulsión e intolerancia del pan hacia el abusador que dejara a este ultimo sin ese sustento tan querido, sencillamente por puro abuso.

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