La continuidad y el tesón no son mis fuertes. Es el tiempo lo que se me enfrenta y las ideas que se hacinan en la mente. Al intentar dormir es más claro el pensamiento, tan brillante como luz de día que me despeja hacía un insomnio inquieto. Y creo. Creo ideas en las que creo, proyectos miles de seguro éxito, opiniones que contrasto con imposibles adversarios dialécticos a los que venzo, sueños que son realidades antes justo de descender al imperio donde no cuentan los sentidos...
Al despertar todo se ha ido! Imagino que todo quedó en ese limbo de los sueños que quieren ser realidad pero que pocas veces hacen caso del despertador para venirse conmigo. Los recuerdo: proyectos, argumentos, ideales ideas y lo que me había propuesto de tan clara manera, pierde veracidad a la vez que yo pierdo valor. Es verdad no soy tan audaz como me gustaría, ni temerario como debería; me agarro a la realidad y dejo pasar la mayoría de posibilidades.
Pero mi cabeza burbujea continuamente lo que me lleva, haciendo acopio de las fuerzas, del orgullo de no quedar como cobarde y esperando que se sume un poco de suerte a esta acción, a lanzarme a una intrépida aventura decidida dejando la razón de lado. Alemán, Londres, restaurante, arqueología o judo, blogg, poemario, fotos, libros, verde, macerar... Cualquier cosa... Y ahí me quedo, en el comienzo, en el medio, en la planificación, en los gastos iniciales, con la nariz metida y el culo al aire... ¿donde estás constancia?
a mi me pasa exactamente lo mismo
ResponderEliminarkisazo
lalolipop