lunes, 17 de octubre de 2011

El agujero

Cuanto más le quitas, más grande se hace! Qué es?
Cualquier niño sabe la respuesta de esta clásica adivinanza. Todo niño conoce la negatividad intrínseca del agujero. Todo adulto resulta de la salida triunfante de la infancia hacia la razón y el conocimiento. A pesar de ello, los humanos (pues esta palabra va cargada de un sentido muy adulto) andamos de agujero en agujero.
Trastabillamos por la vida, tropezamos los errores, nos faltan placeres, nos abandonan, abandonamos, perdemos a seres queridos o perdemos la memoria. En fin, de hueco a vacío y tiro porque me toca. Mas lo peor es que en ocasiones no notamos estar trabajando para salir de uno de esos magnéticos elementos sopradimensionales que quieren detenernos en sus huecas entrañas.
Hoy me he dado cuenta de que en un periodo de mi vida, unos 5 años, a pesar de haber amado, no he trabajado por mi vida, por mi desarrollo hacia mi edad madura, por mi interminable aprendizaje. Me he conformado con yacer narcotizado por el amor y el dolor en el fondo del agujero.
Madrid eres un agujero.

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