La energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma. O es transformada. O la transforman.
Vamos a darle su valor en el recuerdo a los transformadores eléctricos caseros que se usaban para los frigoríficos en los remotos años setenta. 125-220 era la ecuación.
¿No lo recordáis?
¿Pero que ha pasado? Hace tan solo cuarenta años y ya pensamos que los ordenadores existen desde siempre.
Pero volvamos a la energía.
Obviamente el ser humano esta cargado de energía. Energía neutra que se va "consumiendo", es decir pasa a otro ser humano, es usada para realizar una acción concreta o se reinvierte en el actor.
Mientras la energía esta en la batería, sin ser usada, es principalmente de carácter neutro en la mayoría de las personas. En algunas, en los cretinos que se olvidan del transformador del frigorífico y del lugar y tiempo de donde vienen, la energía puede ser negativa e incluso venenosa.
Y otros son especialistas en cambiar el signo de esa energía en los demás y de una positividad innata que algunos poseemos, con una palabra o acto mínimo, te sacan del polo más oculto de tu cuerpo la mala sangre.
Tergiversada la energía, la potencialidad de hacer disparates se multiplica por mil y la rabia inunda los pequeños espacios aun libres de bilis.
Devolver al estado inicial toda la energía e incluso intentar insuflar algo de positivo en la del atacante energético es un ejercicio arduo que solo a través de sabiduría, experiencia, desinterés y cariño se puede llevar a cabo.
Y madurez. Dame energía, I need...
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